La oferta enoturística de las 13 bodegas de La Carretera de Vi, la wine road que une los viñedos del Penedès con las playas del Garraf, se ha ampliado con un gran número de bares de vinos y propuestas gastronómicas para hacer aún más atractiva la ruta y atraer a los diferentes tipos de público que la visitan. Adaptándose a la nueva situación, y con el objetivo de poder ofrecer una experiencia enoturística completa que incluya una propuesta gastronómica y de ocio, la mayoría de las bodegas de La Carretera del Vi han adaptado sus centros de visita y bodegas para incluir terrazas exteriores, servicios de bar de vinos donde no es necesario hacer una visita completa para disfrutarlos o incluso restaurantes y grandes espacios para eventos.

Actualmente, muchas bodegas de La Carretera del Vi ofrecen este tipo de espacios, tanto a los visitantes de la bodega como a cualquier persona que se acerque a la bodega, y quiera disfrutar de una copa de vino o de una comida en un entorno privilegiado. Muchos de ellos dan un paso más allá y acompañan la cata de sus vinos o sus espacios gastronómicos con propuestas de ocio de alta calidad, como música en vivo, presentaciones culturales o sesiones de reconocidos DJs.

Así por ejemplo, la bodega del Hospital de Sitges ha incorporado una terraza de vinos en el exterior del Centro de Interpretación de la Malvasía de Sitges. La bodega Puig Batet, de Sant Pere de Ribes, ha sumado a sus conocidos desayunos en la viña del Corral d’en Massó, una nueva sala de cata en la bodega. En el jardín de la finca de la bodega Torre del Veguer en Sant Pere de Ribes, tradicionalmente se han celebrado bodas y eventos, y desde este 2021 también se puede disfrutar de una barra de vinos donde degustar los vinos que la bodega tiene el Penedès y en la Cerdaña acompañados de foies y patés vinculados a la familia. Viladellops, la bodega de Olèrdola, ha apostado muy fuerte por la gastronomía, con un nuevo Wine & Food Bar gestionado por el restaurante El Gat Blau y el Terrane Foodtruck con tapas gourmet diseñadas por el chef Adam Krieger.

Torreblanca también ha adaptado sus jardines, donde tradicionalmente se celebran bodas de la mano del Grupo Cal Blay, para que los visitantes puedan disfrutar de una terraza de vinos. La bodega y hotel MasTinell, en Vilafranca del Penedès, es el más veterano en la apuesta por la gastronomía en La Carretera del Vi. Su restaurante EnRima ofrece una cuidada gastronomía con una de las mejores vistas del skyline de Vilafranca. A sus tradicionales salones para eventos, también ha sumado una terraza junto a la piscina. El restaurante El Celleret que la bodega Familia Torres tiene en su centro de visitas de Pacs del Penedès tiene una de las terrazas más dinámicas y con más actividades de la ruta. Conciertos, presentaciones, maridajes…, hacen de este espacio una referencia no sólo vínicola sino también gastronómica.

La bodega Colet, de Pacs del Penedès, acaba de inaugurar un wine bar en su centro de visitas de la Hisenda Romaní en Sant Martí Sarroca, donde ofrecen brunchs maridados ​​con sus Clàssic Penedès. Parés Baltà también ha potenciado el exterior de su bodega en Pacs del Penedès con una gran terraza donde degustar sus vinos y cavas. La bodega Rovellats, en el barrio de la Bleda en Sant Martí Sarroca, también ha potenciado las actividades exteriores a los fines de semana, con una gran terraza con conciertos, Dj’s, presentaciones de libros e incluso sesiones de pilates.

En definitiva, las bodegas de La Carretera del Vi se adaptan a las nuevas tendencias enoturísticas y convierten sus bodegas y centros de visita en espacios dinámicos y abiertos, para disfrutar de una experiencia única en el Penedès. Toda la oferta vinícola, gastronómica y de ocio de las bodegas de La Carretera del Vi se puede encontrar en la web de la wine road www.lacarreteradelvi.com.